En la antesala del proceso de certificación antidrogas que Estados Unidos realiza anualmente sobre Colombia, la tensión entre ambos países ha escalado con una decisión que ha causado revuelo político y diplomático:
Retiro de visas a funcionarios del gobierno del presidente Gustavo Petro que en el pasado pertenecieron al movimiento guerrillero M-19.
Aunque el Gobierno colombiano no ha revelado los nombres de los afectados, medios internacionales y fuentes diplomáticas confirmaron que la administración de Donald Trump habría iniciado el proceso de cancelación de visas como parte de una serie de medidas que reflejan el deterioro en las relaciones con Colombia.

Funcionarios del M-19 en la mira
La decisión fue confirmada públicamente por Alfredo Saade, jefe de Gabinete de la Presidencia, quien en entrevista con W Radio señaló:
“Tengo entendido que iniciaron un proceso con algunas personas que han sido parte del grupo M-19, que legalmente pasó a la vida civil”.
El ministro del Interior, Armando Benedetti, también se pronunció, afirmando haber sido víctima en el pasado de decisiones similares, que calificó como arbitrarias y con tintes de retaliación.
“Ese procedimiento no es serio. Se ha usado como instrumento de presión política”, aseguró.
Crisis bilateral y acusaciones cruzadas
El retiro de visas se produce tras recientes declaraciones del presidente Petro, quien insinuó la existencia de un plan de golpe de Estado con participación de actores internacionales. En respuesta, el secretario de Estado, Marco Rubio, ordenó el regreso del encargado de negocios en Bogotá, John McNamara, a Washington. Colombia respondió con la llamada a consultas de su embajador, Daniel García-Peña.

Un momento clave para la cooperación
Estas tensiones surgen a solo semanas de definirse la certificación antidrogas, un proceso fundamental para el flujo de cooperación y recursos desde Washington. Expertos advierten que, si se mantiene el tono confrontativo, podría haber afectaciones en programas conjuntos en materia de seguridad, comercio y medioambiente.
Mientras tanto, voceros del Departamento de Estado insisten en que el compromiso con Colombia sigue firme, aunque analistas prevén un enfriamiento de las relaciones si el conflicto diplomático escala. El retiro de visas es, hasta ahora, la señal más clara de que el clima entre ambos gobiernos atraviesa por su momento más tenso desde la llegada de Petro al poder.
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