Secuestro de soldados en el Meta revela el control disputado en la región
Dos liberaciones en un mismo día dejan en evidencia la tensión y el débil control institucional en el sur del Meta.
Un nuevo secuestro de soldados en el Meta ha dejado al descubierto la fragilidad del control estatal en la región. Dos uniformados del Ejército Nacional fueron liberados y retenidos nuevamente este martes 4 de noviembre de 2025, en un hecho insólito ocurrido en zona rural de San Juan de Lozada, límite entre Meta y Caquetá.
Los soldados, identificados como Ángel González y Édgar Mina Carabalí, habían sido entregados en horas de la mañana a una misión humanitaria de la MAPP/OEA, pero cuando eran trasladados hacia un punto seguro, fueron nuevamente secuestrados por un grupo de personas en medio de la selva.

Una entrega fallida en medio del conflicto en el Meta
Según información del Ejército Nacional, la primera retención se produjo tras un operativo de apoyo al CTI de la Fiscalía en la vereda Getsemaní, municipio de La Macarena.
La tensión con la comunidad derivó en la retención de los uniformados, quienes posteriormente fueron entregados al padre Omar, capellán de la vereda Morrocoy, bajo supervisión internacional.
Sin embargo, cuando los vehículos de la misión se disponían a abandonar la zona, los militares fueron interceptados nuevamente. El secuestro de soldados en el Meta se produjo a unos 22 kilómetros dentro de la zona rural, sin que hasta el momento se conozca con certeza su ubicación.
El Ejército rechaza el hecho y pide respeto por la vida de los uniformados
El brigadier general Carlos Ernesto Marmolejo Cumbe, comandante de la Fuerza de Tarea Omega, condenó lo sucedido:
“Rechazamos esta situación que va en contra de la vida e integridad de nuestros hombres. Exigimos a las comunidades que permitan su regreso a la libertad lo antes posible”, señaló el alto oficial.
Aunque no se ha confirmado la participación directa de las disidencias de las FARC, las autoridades reconocen que la zona donde ocurrió el hecho es un corredor estratégico de estructuras bajo el mando de ‘Iván Mordisco’.

Un espejo del control territorial en disputa
Este secuestro de soldados en el Meta refleja las limitaciones del Estado en zonas rurales donde la presencia institucional es intermitente.
La facilidad con que los uniformados pasaron de estar bajo custodia de una misión humanitaria a caer nuevamente en manos de civiles evidencia que, en varios territorios, la autoridad se disputa entre comunidades, disidencias y fuerzas militares.
Para organismos internacionales como la MAPP/OEA, el hecho marca un precedente preocupante, ya que incluso las misiones de verificación humanitaria pueden quedar atrapadas en medio del conflicto y la desconfianza local.
El rostro humano del conflicto: un soldado del Cauca vuelve al cautiverio
Entre los secuestrados está Édgar Mina Carabalí, oriundo de Santander de Quilichao (Cauca). Su familia conoció la noticia por los medios y pidió respeto por su vida y una pronta liberación.
En el Cauca, su caso representa el riesgo que enfrentan los jóvenes que prestan servicio militar en zonas de conflicto, donde las comunidades aún conviven con la incertidumbre de la violencia.
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