El ataque en el Patía que cobró la vida del subintendente Jeiner Lucumí Caracas encendió todas las alarmas en el Cauca. El hecho ocurrió el miércoles 3 de septiembre en la subestación de Policía de Piedra Sentada, donde un dron cargado con explosivos impactó de lleno la infraestructura. En el atentado murió el uniformado y otros dos resultaron heridos, en un episodio atribuido a las disidencias de las Farc.
Este hecho se suma a una cadena de atentados en Patía y en otros municipios del sur del Cauca, donde también se han registrado ataques con cilindro bomba y emboscadas contra patrullas militares. La seguidilla de acciones evidencia una estrategia de hostigamiento sostenido contra la Fuerza Pública en el Cauca.
#Urgente ‼️🚨 En los últimos minutos se reportó un supuesto ataque con dron cargado con explosivos contra la subestación de Policía en el corregimiento de Piedra Sentada, municipio de Patía, sur del Cauca.
De manera preliminar, se habla de al menos dos uniformados que habrían… pic.twitter.com/jByaNTLRBV
— Meridiano Regional (@MeridianoR_CO) September 3, 2025
Reacciones y clamor ciudadano
La muerte del subintendente Lucumí generó indignación entre líderes sociales y autoridades locales, quienes advirtieron que la violencia en el sur del Cauca no da tregua y que las comunidades viven en zozobra. “El Cauca ya no aguanta más”, señalaron voceros ciudadanos, reclamando al Gobierno Nacional una respuesta inmediata para recuperar la seguridad.
Ante la sucesión de ataques, el Ejército y la Policía reforzaron su presencia en Patía y municipios vecinos. Sin embargo, la vulnerabilidad de las estaciones rurales y el riesgo para la población civil muestran la magnitud del desafío. Los territorios donde se han concentrado los ataques coinciden con corredores estratégicos para el narcotráfico, lo que explica la insistencia de los grupos armados en controlar la zona.
Patía como epicentro del conflicto
Con tres hechos violentos en menos de una semana, el municipio de Patía se ha convertido en epicentro del conflicto en el sur del Cauca. El ataque en el Patía que terminó con la vida del subintendente Jeiner Lucumí no solo refleja el costo humano de esta guerra, sino también la urgencia de medidas contundentes para proteger tanto a la Fuerza Pública como a la población civil atrapada en medio de la confrontación.
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