El Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) declaró la caducidad del contrato IDU-1647-2020 por incumplimientos reiterados del Consorcio Santa María 004, responsable de ejecutar el Grupo 2 de la troncal avenida Ciudad de Cali, proyecto clave del sistema TransMilenio en Bogotá.
La medida implica nuevos retrasos para una obra que, a pesar de múltiples alertas, apenas alcanza un 62,3 % de avance.
Desde su adjudicación, el contrato incluía la construcción de 2,5 kilómetros de vía, tres estaciones de TransMilenio, un puente peatonal, tres cicloestaciones y más de 84.000 m² de espacio público. No obstante, pese a 19 reuniones técnicas y múltiples oportunidades para reestructurar cronogramas, el consorcio conformado por Alca Ingeniería y Castro Tcherassi no logró cumplir con los plazos establecidos.
❗️Declaramos y notificamos la caducidad al consorcio Santa María 004, encargado de ejecutar las obras del grupo 2 de la av. Ciudad de Cali.
Frente a esta acción, tomaremos posesión de la obra, para lo cual realizamos una visita técnica de verificación de cómo se dejó el proyecto. pic.twitter.com/9Dv8V9vX0J— IDU Bogotá (@idubogota) June 27, 2025
Retrasos, sanciones y ruptura definitiva
El IDU abrió ocho procesos sancionatorios, uno de los cuales desembocó en la declaratoria de caducidad.
Con esta acción, se activó la cláusula penal por $14.698 millones, se ordenó la terminación anticipada del contrato y se declaró el siniestro de incumplimiento.
Según Orlando Molano, director del IDU, “el proyecto fue recibido con un avance del 47,78 % y, tras varios meses de gestión, solo llegó al 62,3 %, muy por debajo de lo esperado”.
El funcionario comparó este rendimiento con el de los Grupos 1 y 3 de la misma troncal, que ya están prácticamente listos, y el Grupo 4, que supera el 73 %.
¿Qué sigue para la obra?
La entidad ya asumió la posesión de la infraestructura e inició visitas técnicas junto con entidades del Distrito y empresas de servicios públicos. Además, anunció que antes de finalizar 2025 abrirá una nueva licitación para retomar las obras, mientras se ejecuta un plan de mitigación para reorganizar el espacio público abandonado.
Esta situación deja al descubierto los retos de la contratación pública en proyectos estratégicos de movilidad y plantea la necesidad de mejorar los mecanismos de seguimiento, control y sanción para evitar que una obra vital para Bogotá quede atrapada en promesas incumplidas.
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