Universidad de la Procuraduría, a un paso de convertirse en ley
Una iniciativa que busca fortalecer el conocimiento en derecho disciplinario y control institucional
El Congreso de la República aprobó en cuarto debate la iniciativa que transformará el Instituto de Altos Estudios del Ministerio Público en la Universidad de la Procuraduría, un proyecto liderado por el procurador general Gregorio Eljach y que ahora solo espera la conciliación con el Senado y la sanción presidencial para convertirse en ley.
Según explicó el presidente de la Cámara de Representantes, Julián López, ponente del proyecto, esta nueva institución académica permitirá “ordenar el Ministerio Público y consolidar una oferta educativa especializada en temas de derecho disciplinario, derechos humanos, paz y función pública”. La propuesta contempla la realización de más de 130 investigaciones científicas, 600 publicaciones y programas formativos que beneficiarían a más de 1,4 millones de funcionarios públicos del país.

Formación desde el control y para el control
El proyecto plantea que la Universidad de la Procuraduría funcionará con los recursos y la infraestructura actual del Instituto de Altos Estudios, sin generar gasto fiscal adicional. Su propósito será fortalecer el talento humano de la Procuraduría General de la Nación, la Defensoría del Pueblo y las personerías municipales, ampliando su alcance a todos los servidores públicos interesados en la formación en ética, control institucional y responsabilidad administrativa.
El procurador Gregorio Eljach ha insistido en que la educación en materia disciplinaria y de derechos humanos debe ser un eje central de la función pública, y que esta universidad representará un avance en profesionalización, investigación y transparencia institucional.
Críticas por autonomía y viabilidad
Aunque el proyecto recibió una amplia votación en la Cámara —115 votos a favor y 9 en contra—, varios congresistas expresaron reparos frente a su alcance.
La representante Jeniffer Pedraza cuestionó que el procurador tenga la facultad de nombrar al rector y al consejo directivo, advirtiendo que “se corre el riesgo de crear una nueva bolsa de burocracia”.

Desde el Centro Democrático, Christian Garcés aseguró que “en plena crisis fiscal no es pertinente crear más estructuras cuando ya existen universidades públicas que podrían asumir esa formación”.
Otros congresistas como Alejandro Ocampo y Jorge Eliécer Tamayo señalaron la ausencia de conceptos de viabilidad por parte de los ministerios de Hacienda y Educación, lo que deja interrogantes sobre la sostenibilidad del proyecto.

Entre la modernización y la burocracia
La Universidad de la Procuraduría se enmarca en la conmemoración del bicentenario de la entidad y hace parte de una estrategia más amplia de Gregorio Eljach para dejar un legado institucional enfocado en el conocimiento y la formación.
El proyecto prevé la creación de la Casa del Bicentenario, un complejo educativo y administrativo que podría financiarse con 200.000 millones de pesos aportados por la Nación antes del 2030. De concretarse, esta universidad sería el primer centro de educación superior creado desde un organismo de control del Estado, con una misión orientada a elevar los estándares éticos y técnicos del servicio público colombiano.
El debate político que la rodea refleja una tensión constante entre la necesidad de modernización y el temor a la burocratización del conocimiento.
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