El viche entre la norma y la tradición: dos rutas que se encuentran en el Pacífico
La Ruta Vichera: un decreto que baja a los territorios
El viche, bebida ancestral del Pacífico colombiano, inició un nuevo capítulo con la implementación de la Ruta Vichera, que comenzó oficialmente el 30 de agosto en Buenaventura, Valle del Cauca. Este primer taller hace parte de un recorrido de 39 encuentros que se desarrollarán en los cuatro departamentos del Pacífico.
El propósito es socializar el Decreto 1456 de 2024, que reconoce al viche como patrimonio cultural y regula su producción, distribución y comercialización. Estas jornadas, impulsadas junto a la Escuela Taller de Buenaventura, ofrecen a las comunidades vicheras herramientas para avanzar en la formalización sin perder el valor cultural que la bebida ancestral ha mantenido por generaciones.
¡Comienza la Ruta Vichera por los cuatro departamentos del Pacífico!
El pasado 30 de agosto empezamos en Buenaventura, Valle del Cauca, con el primer taller territorial junto a la Escuela Taller de Buenaventura. Estos encuentros buscan socializar el Decreto 1456 de 2024 y… pic.twitter.com/RuskWWrccy
— MinCultura Colombia (@mincultura) September 1, 2025
La Ruta del Viche: turismo y cultura en el Pacífico
En paralelo, desde Buenaventura y el Valle del Cauca se impulsa la Ruta del Viche como propuesta turística y cultural. Este recorrido permite a visitantes nacionales e internacionales conocer el proceso de elaboración del viche, participar en catas, escuchar la marimba y disfrutar de experiencias de turismo cultural en el Pacífico.
La iniciativa fortalece el turismo comunitario, genera ingresos para las familias afrocolombianas y convierte al viche en una ventana de identidad y resistencia cultural.
Dos caminos hacia un mismo propósito
Lejos de excluirse, la Ruta Vichera y la Ruta del Viche son complementarias. Mientras una afianza el marco legal que protege a las comunidades productoras, la otra resalta el potencial cultural, gastronómico y musical del viche en espacios turísticos. Ambas confluyen en un objetivo común: que el viche se mantenga como símbolo de identidad y desarrollo para el Pacífico colombiano.
Viche: patrimonio y esperanza afrocolombiana
Más allá de ser una bebida, el viche encarna la memoria de las comunidades afrocolombianas que lo han preservado pese a la adversidad. Su reconocimiento como bebida ancestral es también un acto de justicia histórica. Hoy, entre normas y celebraciones, el viche se proyecta como motor de identidad, turismo cultural y desarrollo económico sostenible para el Pacífico colombiano.
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