La violencia en el suroccidente colombiano volvió a recrudecerse este martes con una serie de atentados y ataques armados en los departamentos de Cauca y Valle del Cauca. Explosiones, asesinatos y hostigamientos dejaron un saldo de al menos cinco muertos y más de 40 heridos. Gobernadores y alcaldes exigen respuestas urgentes al Gobierno nacional ante el miedo que se apodera de las comunidades.
Despertar con el estruendo de explosiones y el temor de nuevos ataques se ha convertido en una rutina dolorosa para el suroccidente colombiano. Este 10 de junio, los departamentos de Cauca y Valle vivieron una jornada marcada por la violencia: atentados, asesinatos y el temor creciente de una población que se siente abandonada por el Estado.
#NoticiaEnDesarrollo | En horas de la madrugada del día de hoy se registró un grave atentado con un vehículo cargado con explosivos en el municipio de El Bordo, Patía, Cauca
💥 La detonación ocurrió cerca de la Alcaldía, la estación de Policía y varios locales comerciales,… pic.twitter.com/ydxIaRXvqG
— Meridiano Regional (@MeridianoR_CO) June 10, 2025
En municipios del Cauca como Corinto y El Bordo, las detonaciones sacudieron la madrugada. En Caloto, un uniformado fue asesinado; en el peaje de Villa Rica explotó un vehículo, y en Morales, Toribío y Timbiquí se reportaron hostigamientos. A la par, Jamundí en el Valle del Cauca registró cuatro ataques que dejan tres muertos y una docena de heridos. En Cali, tres artefactos explosivos detonaron en distintos puntos de la ciudad, provocando la muerte de dos personas y más de 30 lesionados.
🚨#Atención🚨 | Hace pocos minutos una fuerte explosión alteró la tranquilidad del municipio de Corinto, norte del Cauca, generando alarma entre los habitantes. El hecho se registró en el parque principal, donde la onda expansiva causó daños materiales en viviendas,… pic.twitter.com/dArmHoIZXJ
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Esta ola violenta no es nueva. Lo alarmante es que se ha naturalizado. Ver cómo nuestros territorios se desangran sin una respuesta clara ni efectiva del Gobierno nacional resulta indignante. El dolor del Pacífico colombiano no parece quitarle el sueño al presidente Gustavo Petro, quien hasta el momento no ha emitido un pronunciamiento sobre lo ocurrido.
¿Dónde está la respuesta estatal?.
La gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, solicitó un consejo de seguridad urgente para el suroccidente del país, exigiendo estrategias reales y medibles en materia de seguridad. A su vez, el alcalde de Cali, Alejandro Eder, fue enfático: “La paz solo se consigue con fuerza”, refiriéndose a la falta de voluntad de los grupos armados para dialogar o dejar las armas.
Desde el Cauca, el gobernador Octavio Guzmán también alzó la voz. Ofreció una recompensa de hasta 300 millones de pesos por información que permita identificar a los responsables de los atentados registrados en el departamento. Además, hizo un llamado directo al presidente Gustavo Petro y a su equipo de gobierno: “El Cauca no quiere más guerra, quiere la paz y necesita el apoyo del Gobierno Nacional”.
Un clamor por dignidad y acción real.
Como medio regional, nos duele informar este tipo de noticias. Quisiéramos contar solo lo bueno: nuestras riquezas culturales, las iniciativas sociales, los logros colectivos. Pero la realidad nos obliga a denunciar el abandono, la violencia y la indiferencia institucional.
Es hora de que el Gobierno asuma su responsabilidad. No basta con discursos o excusas frente a la oposición. La dignidad de la que tanto hablan debe reflejarse en acciones: inversión social real, presencia estatal permanente y estrategias de seguridad que funcionen.
Cauca y Valle no pueden seguir siendo el patio trasero de un país que promete paz mientras ignora el dolor de su periferia. Merecemos respeto, vida y un futuro con esperanza.
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