Human Rights Watch advirtió que grupos armados en Colombia están utilizando Facebook y TikTok para acercarse a niños, niñas y adolescentes, presentar la vida dentro de sus estructuras como una oportunidad e incluso publicar falsas ofertas de trabajo para atraer nuevos integrantes. La investigación encontró más de 70 cuentas y 40 publicaciones relacionadas con estas prácticas y puso la lupa sobre el papel que están jugando las plataformas digitales en las nuevas formas de reclutamiento.
El hallazgo hace parte del informe “‘Pensé que nunca volvería a ver a mi mamá’: Reclutamiento y uso de niños, niñas y adolescentes por parte de grupos armados en Colombia”, publicado este 24 de agosto. A diferencia de la dimensión territorial del problema, el capítulo digital muestra cómo el reclutamiento puede comenzar ahora desde una pantalla, mediante publicaciones, chats y mensajes privados.
“Los grupos armados en Colombia están reclutando a niños, niñas y adolescentes con impunidad, los sistemas de protección están fallando y las plataformas de redes sociales se han convertido en terreno fértil para el reclutamiento”, afirmó Juanita Goebertus, directora para las Américas de Human Rights Watch.

Más de 70 cuentas y 40 publicaciones bajo revisión
Los investigadores de Human Rights Watch revisaron más de 70 cuentas y 40 publicaciones en Facebook y TikTok que glorificaban la pertenencia a grupos armados o invitaban directamente a otros usuarios a incorporarse.
El contenido identificado no seguía una única modalidad. Según el informe, algunas publicaciones buscaban presentar la vida dentro de las estructuras armadas de manera atractiva, mientras otras recurrían a supuestas ofertas laborales que en realidad funcionaban como mecanismos de reclutamiento.
Las capturas incorporadas por Human Rights Watch en su informe muestran, por ejemplo, videos publicados en TikTok durante julio de 2026 en los que se utilizaban emojis para señalar afiliación a determinados grupos y convocar explícitamente a nuevos integrantes.
El acercamiento tampoco termina necesariamente en una publicación abierta. La organización encontró que los grupos utilizan foros de chat públicos y servicios de mensajería privada para continuar el contacto con potenciales reclutas. De esta manera, una publicación visible para numerosos usuarios puede convertirse posteriormente en una conversación individual.

Cuando el reclutamiento se presenta como una oportunidad
Uno de los elementos que preocupan a Human Rights Watch es la manera como estos contenidos pueden transformar la percepción que un menor tiene sobre los grupos armados.
El informe explica que las estructuras recurren a promesas de dinero, poder y prestigio, mientras presentan su pertenencia como una alternativa frente a las condiciones que enfrentan algunos niños y adolescentes en sus entornos.
En redes sociales esa estrategia adquiere una dimensión diferente: el primer contacto puede aparecer mezclado entre otros contenidos que el usuario consume diariamente, sin que inicialmente se presente como una invitación abierta a participar en un grupo armado.
Noticias RCN, al recoger los hallazgos del informe, señaló que algunas de estas falsas ofertas aparecen acompañadas de imágenes de dinero, artículos de lujo y contenidos musicales utilizados para hacer más atractiva la propuesta.
Human Rights Watch también identificó mecanismos de reclutamiento fuera de internet, incluidos intermediarios civiles a quienes se les puede pagar hasta US$1.000 por cada niño o niña incorporado.

Human Rights Watch advierte sobre el papel de los algoritmos
La investigación plantea una preocupación adicional que va más allá de la existencia de las publicaciones.
Human Rights Watch asegura que las plataformas no han sido suficientemente efectivas para detectar y eliminar este contenido ni para impedir su difusión. En algunos de los casos examinados, los investigadores observaron que los algoritmos parecían promover las publicaciones, algo que, según la organización, muy probablemente amplió de manera considerable el alcance de los grupos armados.
La precisión es relevante: el informe no afirma que Facebook o TikTok hayan diseñado sus sistemas con el propósito de promover reclutamiento. Lo que señala es que, durante su investigación, encontró casos en los que el funcionamiento de los algoritmos parecía aumentar la exposición de los usuarios a esas publicaciones.
Este hallazgo abre una nueva dimensión del problema. El riesgo no depende únicamente de que un menor busque voluntariamente contenido relacionado con un grupo armado; también existe la posibilidad de que los sistemas de recomendación contribuyan a que determinadas publicaciones alcancen a más usuarios.

Meta y TikTok eliminaron perfiles reportados por Human Rights Watch
Ante los hallazgos, Human Rights Watch se comunicó con Meta, propietaria de Facebook, y ByteDance, responsable de TikTok, para poner en conocimiento de ambas compañías las cuentas y publicaciones encontradas durante la investigación.
Las dos empresas respondieron que sus políticas prohíben contenidos que promuevan, apoyen o representen a organizaciones violentas, incluidos los grupos armados colombianos, y señalaron que cuentan con mecanismos destinados a impedir su presencia y proteger a los menores.
Meta y ByteDance también informaron que eliminaron los perfiles señalados por Human Rights Watch que contenían material explícitamente relacionado con grupos armados, incluidas ofertas de reclutamiento.
Para la organización internacional, sin embargo, retirar las cuentas identificadas no resuelve por sí solo el problema. Su recomendación es que las plataformas realicen procesos de debida diligencia en derechos humanos para identificar, evaluar, prevenir y reducir los riesgos que sus propios sistemas puedan generar frente al reclutamiento de menores.

Un problema que ya no empieza únicamente en el territorio
El informe muestra que las estrategias de los grupos armados se han adaptado a espacios cotidianos para niños y adolescentes. El reclutamiento puede continuar ocurriendo mediante intermediarios, contactos comunitarios o acercamientos presenciales, pero Facebook, TikTok, los chats públicos y la mensajería privada han abierto una vía adicional para llegar hasta potenciales víctimas.
La alerta de Human Rights Watch cambia así la forma de entender el riesgo: ya no se trata únicamente de proteger a los menores en territorios con presencia de estructuras armadas, sino también de identificar cómo esas mismas organizaciones pueden ingresar a sus entornos digitales y convertir una publicación, una falsa oferta laboral o una conversación privada en el primer paso de un proceso de reclutamiento.
El informe también cuestiona la capacidad de las instituciones colombianas para prevenir estos casos y responder cuando ocurren. Ese componente hace parte de una denuncia más amplia de Human Rights Watch sobre las fallas de la respuesta estatal frente al reclutamiento infantil, desde la prevención hasta la investigación y sanción de los responsables.
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