El expresidente Juan Manuel Santos ha enviado una carta contundente al secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres. En esta carta, Santos plantea una seria preocupación respecto a la propuesta del presidente Gustavo Petro, y del ex canciller Álvaro Leyva de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, utilizando ciertos acápites del Acuerdo Final para la terminación del conflicto en Colombia, firmado entre el Estado Colombiano y la exguerrilla de las Farc en 2016.
En su misiva, Santos subraya que el Acuerdo no puede interpretarse como una vía para mecanismos extraconstitucionales y enfatiza, la importancia de garantizar la independencia de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) como un tribunal de justicia transicional. Advierte que algunos funcionarios han tergiversado ciertos párrafos del Acuerdo, lo cual podría ser incompatible con el principio de buena fe.
Las reacciones políticas no se hicieron esperar
Esta comunicación se produce, en un contexto de gran controversia política, luego de que Álvaro Leyva afirmara que el Acuerdo de Paz llamaba a un “gran acuerdo nacional” que incluiría la posibilidad de convocar una Constituyente. A pesar de los desmentidos previos, Petro ha vuelto a referirse al tema, insistiendo en la necesidad de cumplir con el Acuerdo.
¿Pero que pretende la misiva del expresidente?
La carta de Santos busca también el respaldo de la comunidad internacional, solicitando que sea transmitida al Consejo de Seguridad de la ONU, el cual respaldó el acuerdo firmado con las Farc en 2016. Además, destaca el apoyo de los expresidentes Felipe González de España y Pepe Mujica de Uruguay.
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El mensaje de Santos ha generado diversas reacciones. Leyva ha respondido, afirmando que Santos está dando explicaciones no solicitadas y sugiere que Petro actúa de buena fe. Por otro lado, dentro del Congreso colombiano, existe incertidumbre sobre los siguientes pasos de Petro, ya que una posible convocatoria a una Constituyente enfrentaría varios obstáculos, incluyendo la necesidad de una mayoría significativa y el momento político actual marcado por críticas a su gestión y revelaciones de corrupción.
En resumen, la carta de Santos ante la ONU, marca un cambio en la disputa sobre la interpretación, del Acuerdo de Paz en Colombia y anticipa un intenso debate político sobre el futuro del país.
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