En un acto realizado en la Casa de Nariño, el presidente Gustavo Petro oficializó la declaración del sombrero de Carlos Pizarro como patrimonio cultural de la Nación.
Este icónico sombrero, usado por el líder del M-19 hasta el día de su trágica muerte en 1990, lo entregaron al mandatario durante su reciente viaje a Suecia por un grupo de excombatientes del mismo movimiento guerrillero.
El presidente Petro, quien se desmovilizó del M-19 en el pasado, recibió el sombrero en una reunión con el grupo ‘Oficiales de Bolívar’, compuesto por colombianos que viven en el exilio en Suecia.
Según reportes, el sombrero se encontraba en excelente estado y ahora lo exhibirán en una urna especial dentro de la Casa de Nariño.
El sombrero catalogado como valor cultural
La decisión de declarar este objeto como patrimonio cultural se formalizó a través de una resolución del Ministerio de Cultura, firmada por Juan David Correa. Esto implica que el sombrero de Carlos Pizarro, se une a una selecta colección de bienes que el Estado protege por su valor histórico y cultural.
Carlos Pizarro, recordado por su bigote distintivo y su sombrero característico, fue asesinado poco después de la firma de los acuerdos de paz en 1990, marcando un momento crucial en la historia colombiana. Según el presidente Petro, este sombrero es un símbolo de paz y amor, destinado ahora a pertenecer al pueblo colombiano como parte de su herencia cultural.
Controversias ante la determinación
No obstante, la decisión ha generado controversia en diversos sectores. Algunas víctimas del conflicto armado y miembros de la oposición han expresado su descontento, argumentando que honrar estos símbolos podría interpretarse como una forma de legitimar el pasado violento del M-19. La senadora María Fernanda Cabal ha sido una de las voces críticas más destacadas, planteando la necesidad de regular los honores otorgados a figuras asociadas con el terrorismo.
Este debate sobre la memoria histórica y la reconciliación continúa dividendo opiniones en Colombia, mientras el sombrero de Carlos Pizarro permanece como un testamento tangible de los tiempos turbulentos y la búsqueda de paz en el país.
