El caso Lyan José Hortúa vuelve a estremecer al país. Asesinaron en Cali a Antonio Cuadros, primo del padrastro del niño liberado tras secuestro en Jamundí.
El crimen ocurrió este jueves al interior de un local comercial, ubicado en la carrera 23 con calle 9F del barrio Bretaña, en el sur de Cali.
🚨URGENTE: Asesinaron a Antonio Cuadros en Cali, era familiar cercano del padrastro de Lyan el niño secuestrado, dentro de un local comercial en el barrio Bretaña. Colombia volvimos a la época de guerra. pic.twitter.com/tLwrnkKenA
— Reacción Nacional (@RNacional_News) May 22, 2025
La víctima falleció en el lugar
Hombres armados irrumpieron en el establecimiento y dispararon contra Cuadros, quien falleció en el sitio. Una mujer también resultó herida en el ataque armado.
Las autoridades investigan si este crimen tiene relación directa con el caso Lyan, ya que la víctima habría entregado el dinero del rescate.
Cuadros, según versiones preliminares, fue la persona encargada de pagar a los secuestradores para permitir la liberación del menor, ocurrida el 21 de mayo.
El secuestro de Lyan José Hortúa, de 11 años, se registró el pasado 3 de mayo en zona rural de Jamundí, Valle del Cauca.
El niño estuvo en poder del frente Jaime Martínez, disidencia de las Farc. Su liberación se logró gracias a una comisión humanitaria de la Defensoría.
El personero de Cali confirmó el homicidio de Antonio Cuadros, primo del padrastro del pequeño Lyan Hortua. Antonio Cuadros habría sido quien entregó el dinero de la extorsión para liberar al niño en una zona selvática del Cauca. Esa trama esconde cosas. pic.twitter.com/P5tt3Lor5N
— León (@leaote) May 22, 2025
La autoridad no ha confirmado su hubo pago
Ni el Gobierno ni la Fuerza Pública han confirmado si hubo una transacción económica. La familia tampoco ha dado declaraciones oficiales al respecto.
La Fiscalía y la Policía avanzan en la recolección de pruebas para establecer los móviles del asesinato y si está ligado al pago del rescate.
Este nuevo hecho violento deja más interrogantes en torno al caso Lyan y enciende las alarmas sobre posibles retaliaciones o intentos de silenciar testigos.
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