El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, anunció una intervención militar “contundente” en la región del Naya, una de las rutas más usadas por los narcotraficantes en el suroccidente, donde operan disidencias de las FARC y bandas criminales.
Represalias recientes de disidencias
El 10 de junio, las disidencias de las FARC, lideradas por alias Iván Mordisco, cometieron una serie de 24 atentados en Cauca y Valle del Cauca que dejaron al menos 7 muertos (entre ellos policías y civiles) y 28 heridos, como respuesta a los avances militares recientes.
Se han detectado ataques con drones cargados de explosivos dirigidos contra bases de la Fuerza Pública. Las disidencias advirtieron en un comunicado: “Eviten acercarse o manipularlos”.
Fortalecimiento de Operación Perseo
La ofensiva incluye la intensificación de la Operación Perseo, iniciada en octubre de 2024 en el cañón del Micay para desarticular el frente Carlos Patiño.
En mayo, esta operación entró en su segunda fase con el despliegue de 500 soldados adicionales y la resistencia a 183 ataques con drones.
Hostigamientos en Nariño
El 11 de junio, la estructura “Franco Benavides” atacó tropas en Taminango, Nariño, entre las 7:00 y 9:00 a.m. Aunque no hubo víctimas, el incidente aumentó la alarma en la región.
La ofensiva militar incluye:
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Operación Perseo (Micay, Cauca) y Operación Cordillera (Nariño), destinadas a romper el control territorial de las disidencias.
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Intervención específica en el Naya, enclave estratégico por su conexión con cultivos y narcotráfico.
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Creación de un “bloque de búsqueda” urbano, con inteligencia y tecnología avanzadas, para enfrentarse a bandas multicrimen en zonas urbanas del Cauca, Valle y Nariño.
Mensaje institucional y social
El ministro Sánchez insistió en que la comunidad ha rechazado con fuerza a los grupos armados y cultivos ilícitos, por lo que se empleará una estrategia de “oxígeno y asfixia”: desincentivar económicamente el narcotráfico mientras se fortalece.
Además, recalcó que lo que pasa en Cauca repercute directamente en Valle y Nariño, justificando un enfoque regional de seguridad.
La ampliación de la Operación Perseo ha implicado despliegue significativo de tropas, pero las disidencias han escalado respuestas con drones y atentados coordinados.
La inestabilidad en municipios como Jamundí y Taminango refuerza la necesidad de acciones sincronizadas entre lo rural y lo urbano.
El reto va más allá del componente militar: requiere cooperación comunitaria, denuncias locales y respaldo institucional para sostener la recuperación territorial.
Este refuerzo militar llega tras días de intensa violencia, y representa el esfuerzo más ambicioso del Gobierno para retomar control en una región indeleblemente afectada por la presencia de actores armados y economías ilícitas.
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