La crisis de seguridad en Cúcuta llevó al presidente Abelardo de la Espriella a ordenar la militarización inmediata y temporal de esta ciudad fronteriza con Venezuela. La decisión, anunciada el jueves 29 de octubre, responde a una serie de hechos violentos que dejaron un dirigente político asesinado y varias personas heridas en un atentado con explosivos.
El mandatario dispuso reforzar la presencia del Ejército Nacional en coordinación con la Policía. Sin embargo, la intervención no se limitará al despliegue de militares en las calles: el Gobierno también anunció nuevas operaciones para enfrentar a las organizaciones criminales que actúan en la región.
Los ataques que llevaron al Gobierno a intervenir en Cúcuta
La situación se agravó el lunes 26 de octubre, cuando Miguel Castellanos, exsecretario de Gobierno de Cúcuta y precandidato a la Alcaldía, fue asesinado a tiros mientras transitaba por el Anillo Vial de la ciudad.

Un día después, el martes 27 de octubre, un atentado con explosivos cerca de las instalaciones de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN), en inmediaciones del puente internacional Francisco de Paula Santander, dejó siete personas heridas, entre ellas varios policías.

Estos acontecimientos ocurrieron en una región donde la Defensoría del Pueblo ya había advertido sobre la presencia de organizaciones armadas ilegales y delitos como la extorsión, el narcotráfico y los homicidios.
Tras los ataques, Abelardo de la Espriella impartió instrucciones al ministro de Defensa, Jorge Mora, y a los altos mandos militares para reforzar las medidas de seguridad.
“Cúcuta no está sola. A los nortesantandereanos les envío un mensaje claro y contundente. No vamos a permitir que el narcoterrorismo siga sembrando el miedo y amenazando a las familias”, expresó el presidente.
¿Qué ordenó Abelardo de la Espriella para recuperar la seguridad?
La primera medida consiste en aumentar la presencia del Ejército Nacional, que trabajará junto con la Policía para fortalecer el control territorial, proteger a la población y desarrollar operaciones contra las estructuras criminales.
La militarización será temporal, mientras las autoridades buscan estabilizar el orden público. No obstante, el Gobierno prepara una segunda fase de intervención.

A partir del martes 3 de noviembre entrarán en operación la campaña militar y policial Esparta y el Bloque Operacional de Seguridad Urbana (BOSUR), dos estrategias anunciadas para intensificar las acciones contra las organizaciones responsables de la violencia.
Según explicó el mandatario, estas operaciones buscarán combatir el terrorismo, identificar y perseguir a los responsables de hechos violentos, afectar las finanzas criminales y desarticular las estructuras que amenazan a la población.
“No se trata solamente de aumentar el número de uniformados en las calles. Se trata de recuperar el control, garantizar la protección de los ciudadanos”, afirmó De la Espriella.
¿Qué sigue después de la militarización de Cúcuta?
El presidente exigió al ministro de Defensa y a los comandantes de la Fuerza Pública mantener operaciones sostenidas, con coordinación entre las instituciones y resultados que puedan ser verificados.
Además, Abelardo de la Espriella anunció que viajará a Cúcuta durante la primera semana de noviembre para revisar personalmente el cumplimiento de las órdenes impartidas.

La visita se producirá después de la fecha prevista para el inicio de Esparta y BOSUR, cuando las autoridades deberán presentar los primeros avances de la estrategia.
De esta manera, el Gobierno busca que la intervención no se limite a incrementar la vigilancia, sino que permita recuperar las condiciones de seguridad para las familias, comerciantes y trabajadores de la capital de Norte de Santander. El siguiente paso será conocer cómo se desarrollan las operaciones y qué resultados entregan las autoridades frente a las estructuras criminales que actúan en la región.
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