Polémica general Huertas agudiza la incertidumbre en la seguridad del suroccidente
La polémica general Huertas abrió un nuevo capítulo de tensión institucional en un momento crítico para la seguridad en Cauca, Valle y Nariño. La decisión del Gobierno nacional de mantener en el cargo al general Juan Miguel Huertas Herrera, pese a las investigaciones por sus presuntos vínculos con las disidencias de “Calarcá”, ha generado preocupación en un territorio golpeado históricamente por la violencia.
La controversia surge tras la divulgación de archivos incautados a la estructura criminal de alias “Calarcá”, donde supuestamente aparecen menciones a comunicaciones con el oficial. Aunque se trata de información en verificación, el impacto político y social ha sido inmediato.

Investigaciones abiertas mientras se mantiene el cargo
En medio de la polémica general Huertas, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, confirmó que el oficial continuará al frente del Comando de Personal del Ejército. Esta dependencia es clave en decisiones de traslados, ascensos y retiros, lo que eleva el nivel de escrutinio público.
Sánchez reiteró que, por ahora, prevalece la presunción de inocencia y que cualquier sanción dependerá de los resultados de las investigaciones. La Fiscalía General de la Nación avanza en una indagación penal para establecer si las comunicaciones atribuidas al general son reales. Paralelamente, el Ministerio de Defensa abrió un proceso disciplinario interno.
El ministro fue contundente: “Cuando se compruebe que ha sido culpable, se tomarán las acciones correspondientes”.

Efectos regionales en Cauca, Valle y Nariño
La polémica general Huertas tiene repercusiones profundas en el suroccidente, una región donde actúan estructuras asociadas a las disidencias de “Calarcá”. Líderes sociales, autoridades indígenas y organizaciones comunitarias señalan que un señalamiento de este calibre hacia un oficial activo debilita la confianza ciudadana.
Además, la controversia coincide con un aumento de hostigamientos, ataques y control territorial por grupos armados, lo que incrementa la percepción de riesgo.
Un desafío para la credibilidad institucional
Más allá de la figura del oficial, el caso reabre un debate sobre la capacidad del Estado para responder con claridad en escenarios donde altos mandos aparecen mencionados en archivos de grupos ilegales. Expertos en seguridad advierten que episodios como el de la polémica general Huertas pueden socavar la credibilidad de la Fuerza Pública, especialmente en departamentos donde la coordinación institucional es vital.
Por ahora, el país espera los resultados de las investigaciones, mientras que Cauca, Valle y Nariño observan con atención los posibles efectos sobre la seguridad regional y la confianza en la institucionalidad militar.

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