Ecuador se enfrenta a apagones programados de hasta ocho horas, mientras el Gobierno suspende actividades laborales y escolares. El embalse de Mazar, vital para la generación de electricidad, ha sido presuntamente vaciado deliberadamente, exacerbando la crisis energética en medio de tensiones políticas.
Reducción de agua significativa
El secretario de Comunicación de la Presidencia, Roberto Izurieta, reveló que las compuertas del embalse de Mazar se abrieron, reduciendo su nivel de agua y paralizando una porción significativa de la capacidad hidroeléctrica nacional. Esta acción estratégica coincide con el referéndum convocado por el Gobierno sobre reformas en seguridad, justicia y empleo.
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El embalse, ubicado en la provincia andina de Azuay, puede almacenar hasta 410 millones de metros cúbicos de agua y alimenta tres centrales hidroeléctricas clave, proporcionando más de una cuarta parte de la demanda eléctrica del país.
Advertencias de sabotaje
Las denuncias de sabotaje presentadas por el Ejecutivo ecuatoriano contra veintidós personas, incluida la exministra de Energía y Minas, Andrea Arrobo, refuerzan las sospechas sobre esta acción coordinada. Izurieta destacó la gravedad de los acontecimientos, subrayando la falta de prevención ante la crisis eléctrica.
Este incidente pone de manifiesto las deficiencias en la política energética del país durante las últimas décadas, caracterizada por la dependencia de una sola cuenca hídrica vulnerable a las fluctuaciones climáticas.
A pesar de la incertidumbre actual, el Gobierno asegura que no habrá cortes de energía el día del referéndum. Sin embargo, la situación plantea interrogantes sobre la estabilidad energética y la integridad del proceso electoral en Ecuador.
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