En Puerto Tejada, tropas del Ejército Nacional y unidades de la Policía frustraron un millonario robo en el norte del Cauca. Los uniformados recuperaron una tractomula robada que transportaba 34 toneladas de atún, avaluadas en más de $2.000 millones.
El robo ocurrió en zona urbana de Puerto Tejada. Gracias a las labores de control territorial, el Grupo Liviano de Caballería N.º 8 y el Batallón de Alta Montaña N.º 8 localizaron el vehículo en la vereda El Hormiguero.
Ambas unidades hacen parte de la Vigésima Novena Brigada, adscrita a la Tercera División del Ejército.
#Cauca En una operación relámpago, el Ejército Nacional y la Policía recuperaron en Puerto Tejada una tractomula robada cargada con 34 toneladas de atún, valoradas en más de $2.000 millones 💰.
El vehículo fue hallado en la vereda El Hormiguero, gracias al patrullaje del Grupo… pic.twitter.com/ZHOB5wtaIN
— Meridiano Regional (@MeridianoR_CO) May 23, 2025
Captura y motos incautadas
Durante el operativo, las autoridades capturaron a un hombre que escoltaba el vehículo. Además, incautaron cuatro motocicletas de alto cilindraje. Según las primeras investigaciones, los delincuentes usaban estos vehículos para proteger y movilizar la carga hacia el mercado negro.
Acción contra redes ilegales
El Ejército explicó que esta acción representa un golpe importante contra estructuras criminales. Las cuales financian sus actividades con robos de mercancía. La intervención rápida evitó que el cargamento llegara al mercado ilegal.
La Fuerza Pública ratificó su compromiso con la seguridad en el Cauca. El capturado y los elementos incautados quedaron a disposición de la Fiscalía. Las autoridades seguirán realizando operaciones conjuntas para proteger la región.
La recuperación de esta millonaria carga en Puerto Tejada no solo evidencia la efectividad de las operaciones conjuntas entre el Ejército y la Policía, sino que también refleja la sofisticación con la que operan las redes criminales en el norte del Cauca.
La capacidad de movilizar 34 toneladas de mercancía robada y emplear motocicletas para escoltarla, muestra que no estamos ante simples hurtos, sino ante estructuras organizadas que desafían abiertamente al Estado. Es urgente que estas respuestas institucionales se mantengan constantes y se fortalezcan, no solo con presencia militar, sino con inteligencia estratégica que golpee las finanzas y los vínculos logísticos de estas bandas.
Este caso es un recordatorio de que el control territorial debe ir de la mano con el control social y económico para garantizar una seguridad real y sostenible.
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