Un joven de 20 años que trabajaba como barbero murió tras la explosión de una volqueta cargada con explosivos en el sur del Cauca. El atentado, que habría estado dirigido contra una subestación de Policía, también dejó dos adultas mayores heridas y provocó daños en viviendas y establecimientos comerciales cercanos a la vía Panamericana.
La mañana del miércoles 4 de noviembre de 2026, un nuevo atentado alteró la tranquilidad de los habitantes de El Estrecho Patía Cauca, un corregimiento ubicado en el sur de Colombia, sobre la carretera Panamericana que comunica a Popayán con Pasto. Una volqueta cargada con explosivos estalló cerca de la subestación de Policía de esta localidad, dejando víctimas entre la población civil y daños en diferentes estructuras del sector.

Entre las personas afectadas se encontraba un joven de 20 años que trabajaba como barbero y que, según las autoridades departamentales, se dedicaba diariamente a esta actividad para llevar el sustento a su familia. Su muerte fue confirmada por la secretaria de Paz y Gobernanza del Cauca, Diana Murillo, quien también informó que dos adultas mayores habían resultado heridas y recibían atención médica.
El vehículo explotó aproximadamente a las 11:00 de la mañana, a unos 100 metros de las instalaciones policiales. Las primeras informaciones indicaron que la volqueta habría sido acondicionada para atacar la subestación, aunque las circunstancias que rodearon la detonación quedaron bajo investigación.
El Estrecho Patía Cauca: ¿cómo ocurrió el atentado?
De acuerdo con los reportes preliminares, varios conductores que transitaban por la vía Panamericana alertaron sobre la presencia de un vehículo sospechoso. Estas advertencias, junto con los controles que adelantaba la fuerza pública, permitieron detectar la situación antes de que la volqueta llegara al lugar que presuntamente tenían previsto los responsables del ataque.
Las primeras versiones señalaron que los explosivos habrían sido activados antes de que los uniformados lograran interceptar el automotor. La detonación causó daños en viviendas, establecimientos comerciales y otras estructuras cercanas. También se reportaron afectaciones a vehículos que transitaban por este corredor vial en el momento de la explosión.

La emergencia tuvo consecuencias sobre la movilidad entre Popayán y Pasto, pues se reportó el cierre de la carretera Panamericana mientras se atendía la situación. Esta vía constituye una de las principales conexiones terrestres entre Cauca y Nariño, utilizada diariamente por transportadores, comerciantes y viajeros que se movilizan por el suroccidente colombiano.
Tras lo ocurrido, soldados del Ejército Nacional llegaron al corregimiento para apoyar a los integrantes de la Policía y reforzar la seguridad. Paralelamente, los organismos de socorro iniciaron la verificación de las afectaciones, mientras las autoridades investigan la procedencia del vehículo y la posibilidad de que hubiera sido robado antes del atentado.
La muerte de un joven barbero y el balance de las autoridades
Mientras avanzaba la atención de la emergencia, comenzaron a conocerse detalles sobre las víctimas. Aunque algunos reportes iniciales mencionaron dos civiles fallecidos, la secretaria de Paz y Gobernanza del Cauca entregó un balance de un joven muerto y dos adultas mayores heridas.
Durante una entrevista con medios de comunicación, Diana Murillo se refirió al joven de 20 años identificado como Felipe Joaquín Rivera quien perdió la vida y destacó que se dedicaba a trabajar en una barbería para sostener económicamente a su familia.
La funcionaria también informó que las dos mujeres lesionadas estaban siendo atendidas en un centro asistencial, sin precisar sus identidades ni la gravedad de sus heridas.
Al referirse a lo sucedido en El Estrecho, Murillo advirtió sobre las consecuencias que estaban teniendo los hechos violentos para los habitantes del departamento.
“Estos atentados ya no van en contra de la fuerza pública, sino que están contra nuestras comunidades”, manifestó la secretaria de Paz y Gobernanza del Cauca.
La declaración hizo parte de su pronunciamiento sobre las afectaciones a la población civil, particularmente en sectores donde las viviendas, los establecimientos comerciales y las instalaciones de la fuerza pública se encuentran próximos entre sí.
Gobierno del Cauca solicitó reforzar la seguridad

Después de conocerse las consecuencias del atentado, la administración departamental pidió una mayor presencia del Gobierno Nacional para revisar las estrategias de seguridad que se venían implementando en el territorio.
Diana Murillo solicitó la realización de un consejo de seguridad ampliado que permitiera evaluar la situación de orden público y coordinar medidas para proteger a los habitantes de los municipios afectados por ataques con explosivos y otros hechos violentos.
“El departamento del Cauca necesita ese consejo de seguridad ampliado con el fin de revisar todas esas estrategias que hoy colocan en riesgo la vida de nuestras comunidades”, expresó la funcionaria.
El llamado se produjo en medio de las preocupaciones por la seguridad de campesinos, comerciantes, transportadores y familias que habitan en diferentes zonas del Cauca, donde se habían reportado amenazas, enfrentamientos y acciones atribuidas a organizaciones armadas ilegales.
En relación con los posibles responsables, los reportes preliminares señalaron a la estructura Carlos Patiño, de las disidencias de las Farc, como presunta responsable del atentado. Sin embargo, las autoridades debían avanzar en las investigaciones para establecer quiénes participaron en la preparación y activación de los explosivos.
Otros ataques con explosivos habían afectado la vía Panamericana
La explosión en El Estrecho Patía Cauca ocurrió después de otros hechos violentos registrados en el suroccidente colombiano, especialmente en sectores cercanos a importantes corredores de transporte.
De acuerdo con la información conocida, El Estrecho ya había sido escenario de otro atentado durante el último año. Además, en octubre de 2026 se registraron dos ataques contra el peaje de El Mango, ubicado sobre la vía Panamericana, en el municipio de La Sierra, al sur del Cauca.
El segundo de esos hechos ocurrió el 31 de octubre, pocos días antes de la explosión de la volqueta en Patía. Los ataques contra esta infraestructura habían provocado daños materiales y preocupación entre las familias y comerciantes que residían en sus inmediaciones.
A estos acontecimientos se sumó otro incidente registrado durante la mañana del 4 de noviembre en el Valle del Cauca. Un artefacto explosivo fue detonado contra el peaje de Media Canoa, ubicado en jurisdicción del municipio de Yotoco, en el corredor vial que conecta a Cali con Buga. Según los reportes iniciales, este ataque no dejó personas lesionadas, aunque sí ocasionó daños materiales.
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